lunes, 26 de diciembre de 2011

la Mala

Una se acostumbra a ser la mala.

Ser la mala es un papel difícil. Ninguna actriz lo quiere. Ser la mala es un peligro porque te pueden encasillar, o incluso insultarte por la calle, aquellos que no entienden que eres más que esa niña consentida que sólo piensa en ella.

Ser la mala implica renunciar a cosas a las que creías que nunca renunciarías. Apostar fuerte, doble o nada, a veces a muerte.

Aquellos que quieran quedarse a tu lado habrán de saber que es o contigo o sin tí, y que si prefieren optar por un término medio, Suiza es un país precioso, pero no es para tí.

Los que se quedan del otro lado, tus enemigos, a quienes les declaras la guerra, siquiera un Guerra fría como es mi caso, pueden encontrarse desprevenidos ante tus hostilidades. Ya no te importa. Todo el proceso de negociación pasó y se empeñaron en seguir haciendo pruebas nucleares cerca de tus costas. Se acabó el diálogo.

Una ventaja de ser mala es asumir que lo eres. Reconocerlo. No hacerte la buena. Ser la mala implica serlo con todas sus consecuencias, y si no se admite, con casi toda seguridad se pierde la batalla.

Otra ventaja de ser la mala es haberlo sido ya en alguna otra lid. Eso da experiencia. Y una se puede enfrentar a cosas más grandes si ya tiene experiencia.

Ser la mala implica no tener clemencia, piedad ni escrúpulos. La recompensa será el fin anhelado, un triunfo merecido, calculado, saboreado desde que se toma la decisión.

Y si se pierde, es importante entender que se hizo lo que se pudo. Y no dejar que el enemigo te encuentre con vida.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nocivo

Eres muy nocivo para mí.
Antes, cuando era más fácil evitarte, lo hacía. Ahora, es casi imposible.

Todo tu afán es molestarme, fastidiarme, ponerme de mal humor, herirme. Incluso cuando te propones no hacerlo, cuando otros te piden que no lo hagas, y tú les dices que vale, que esta vez me vas a dejar tranquila, incoscientemente, lo haces.
No sé qué me sienta peor, si cuando lo haces adrede, yendo al punto que sabes que más me molesta, o cuando lo haces sin querer, yendo a un punto que me molesta, pero de buen rollo... hasta que me harto.

El punto más molesto lo explotas durante un tiempo que puede resultar increíble, porque puede durar años, el presente te está durando unos seis años. Lo explotas hasta que lo agotas, porque solo me queda una salida, hacerme inmune, y entonces buscas otro punto que explotar. Cuando lo encuentras, no hay manera de pararte, ves que me pone enferma, lo disfrutas, y lo agotas de nuevo hasta la saciedad.

Durante años.

Cuando lo haces incoscientemente siempre utilizas el mismo argumento, vas a lo básico, a traumas de la infancia, a momentos en los que me encuentro indefensa, porque pertenecen al pasado y no los puedo controlar, y porque en aquel entonces yo era una niña, sin un pensamiento lógico ni casi moral al que pudiera acogerme.

La mala hostia que calzas en el primer caso la disimulas cuando exploto reafirmándote en tus argumentos. Me haces dudar de que realmente crees en lo que estás diciendo... aunque ahora que lo escribo creo que tu egoísmo te coloca por encima de cualquier otro pensamiento...

En el segundo caso de repente te sientes herido, aseguras que no era tu intención molestar, te marchas dadno un portazo, me haces dudar, también...

En los dos casos, la mayoría de las veces te vas, ¡ofendido!

No puedo comprenderte. Somos de dos mundos distintos. En el tuyo, las cosas son como tú dices, la moral está de tu lado y te acoges a criterios que asumes como universales. Sin embargo, actúas con la misma actitud egoísta de la que acusas a los demás.

En mi mundo, todos somos humanos. Reímos, comemos, salimos, follamos, lloramos. Erramos. Erramos mucho. Erramos todo el rato. Es más fácil errar en este mundo que acertar.

Yo sé lo que es amar. Y desamar. Yo sé lo que es equivocarse. Me siento orgullosa de haberlo comprendido. Yo sé lo que es equivocarse.

Y tú. Pero la diferencia entre nosotros es que tú no quieres saberlo.

Desisto. Se acabó. No voy a buscar más en ese hilo de cordura que creo que te queda. No puedo más. No quiero.

A lo mejor me estoy equivocando.

Well, hell, shoot me, uh?

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Hostal Vinateros I

En el Hostal Vinateros no había nunca prisa, no había horarios, no había presión.
Sin embargo, nos las apañábamos para comer, dormir, limpiar, trabajar y hacer algo de ejercicio con regularidad.
Las pelusas campaban por el salón, pero no era nada grave, en cuanto una de nosotras podía, una escoba roñosa y una fregona en no mejor estado hacían una limpieza justita, de "lo que ve la suegra", y si se terciaba, si era necesario, se ponía una los guantes y, lejía y estropajo en ristre, se acababa el trabajo con más gusto que pena.

Pena había, y mucha. Yo penaba por las esquinas por mi amor perdido mientras acumulaba pretendientes pijipoligoneros de pacotilla atraídos por mi culo de talla 38 que he vuelto a perder (sniff). La Moderna penaba por su amor perdido mientras despachaba pretendientes surferos que la llamaban la mejor ola del mundo, y se decía que quien lograra surfearla era el más guay del garito.

Una gata nos mimaba por turnos mientras comíamos spaguettis y comidas vegetarianas, aguacate y tomate, atún y salmón, y garbanzos duros.

Fui feliz, y fui otra, y la Libertad era mi bandera.

Es una cosa que no quiero que se me olvide nunca. Es algo que de vez en cuando me recuerdo que tengo que recuperar.

Eso, y mi culo de la talla 38

.

lunes, 31 de octubre de 2011

Periostando

La mañana había empezado muy bien. Tengo una lesión en la pierna, en el periostio. Sí, suena fatal, pero sólo es la membrana que rodea (peri) la tibia (ostio-hueso).
Tras tres sesiones dolorosísimas de fisio, cremas, estiramientos, mil historias y tres malditas semanas sin correr, hoy estoy mejor. Así que he empezado una tabla de ejercicios.
Estaba de puta madre, en serio, hasta que me ha llamado la Persona Controladora number 1. Tiene un problema. Un problema que sólo yo puedo resolver. Sabe que estoy en casa. Me llama.
(Me llama TODOS los días, prácticamente)

Bien, mi mañana de ejercicio seguida de recoger la casa al garete.

Mientras tiendo la ropa, SUBE a casa la Persona Controladora número 2. Mi vecina de abajo. Tiene una mancha de Humedad.
(Tiene una mancha de Humedad cada 3 semanas!!!)

Le prometo llamar al seguro y la despacho con rapidez. Cada vez nos aguantamos menos. Yo voy conociendo su juego y ella se enerva porque me resbala lo que me diga y además no le doy más información de la necesaria.

Me quedan las Personas Controladoras número 3 y 4. No tienen ese número por orden de importancia sino por orden de aparición en el día de hoy.

¿En qué momento de mi vida he ido tomando las decisiones que los demás querían? ¿Por qué no estoy en New York City triunfando en la vida sin este enjambre de PESADOS que no me dejan vivir? ¿Cuántas decisiones me quedan en la vida por tomar sin que nadie me condicione?

En lugar de eso, estoy en el barrio de siempre, con la gente de siempre, complaciendo a la gente de siempre.

A algunos les quiero. Y no voy a dejar de hacerlo pero... ¿qué pasa con los que no quiero?

La verdad es que mi vecina de abajo me ha puesto de mal humor.

Sí, es una señora mayor, está sola. Se aburre.

IT'S NOT MY FUCKING PROBLEM.

Pero bueno. Vale. Es igual. Tampoco...

.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Aquella noche en la cabaña del Turmo

Estos días pienso mucho en que estarás enfadadísimo. No acaba de llover, y a la mitad del día hace mucho calor. ¿Ponen aire acondicionado en tu trabajo? ¿abrís las ventanas? (¿tenéis ventanas?). Te encanta la lluvia y el frío. No sé por qué el verano se está alargando tanto. Yo siempre he tenido varios amores, entre ellos el Anticiclón de las Azores, pero hoy me he acordado de lo que te gustaba el frío.

Bueno, queda poco, ten paciencia. Pronto todos los demás mortales nos pondremos mil capas y tú andarás feliz por las calles de este Madrid que tanto amas.
A lo mejor me equivoco, a lo mejor andas de bar en bar por el centro tomando cañas con tus amigos y tu chica. De tapa en tapa, y luego a correr al Retiro o adonde te pille cerca para bajarlo. Y adoras este verano alargado que nos han regalado en Madrid.
Yo he engordado. Mi metabolismo es mi gran enemigo. Hace tiempo que he decidido no luchar más contra eso. Hay que vivir. A ver, no es que me haya puesto como una vaca. Estoy como siempre, que es unos 3 ó 4 kilos más de lo que me gustaría y 10 de los que me encantaría pesar. También sigo corriendo, aunque me he lesionado el tobillo y hace unas tres semanas que no corro. Genial, ahora engordaré más.
Nada grave, en un mes estaré bien (espero).

Estoy de un New Age y Zen que no me aguanto ni yo. Mi yo cínica, de hecho, odia a esta yo mística que me ha brotado, y creo que me pone trampas para que algunas cosas me salgan mal. El Karma se alía a veces con ella, y tengo malos días, como todo el mundo, supongo. Yo ahora lo llamo karma. Otros lo llaman esta Puta vida.
(Yo lo llamé Puta vida mucho tiempo, pero es que entonces mi vida era muy Puta, o eso me parecía).

Tengo una gata que es lo más bonito del planeta. No es porque sea mía, que también, es que es muy muy guapa, de verdad. Lo malo es que no para quieta. Me da mucho miedo cuando sale a la terraza y se pone loca con las moscas y los pájaros. Si se altera mucho la meto para adentro. Te juro que me entiende todo lo que le digo. Le digo: "Ahora no, Gata, estate un rato tranquila y luego te saco otra vez" Y se sienta a esperar.

Ayer fue un mal día. El Karma me la jugó un poquito. Nada grave. Un mal día es un mal día. Pero como siempre cuando me pasan esas cosas me acordé de tí y de que lo que va, viene (what goes around, comes around). Cada vez me pasa menos, pero cuando tengo un mal día me pasa. Y pienso, me lo merezco. No por justicia, la justicia no existe, sino por karma. No es exactamente lo mismo.

En el curro bien, hasta que esta Comunidad Thatcheriana en la que vivo lo privatize todo, claro. Por si acaso voy ahorrando, y rezando para que algún juez ratifice la dación en pago de la vivienda por si resulta que me tengo que ir con la cabeza gacha. O como pollo sin cabeza. Inglaterra sigue siendo una opción, ya lo sabes. Te envidio porque tú te libraste de esa atadura.
Pero estamos todos igual, no? En eso también me preocupo mucho por tí. Tal y como están las cosas. Tienes suerte de que tu jefe sea una persona decente. Tengo amigos que están muy puteados, porque las empresas se están aprovechando de todo esto mucho.

En fin, que hoy, no sé por qué (en realidad sí que lo sé) me he acordado de tí. Veinte de abril del noventa, y esas cosas. Y como no nos hablamos, pues te escribo. No sé si lo leerás, sé que hay posibilidades de que sí lo leas, por eso te pido perdón, si no querías saber nada de mí. Pero yo también tengo derecho a hacer lo mínimo que me haga sentir bien en un día como hoy, soleado, en el que hará un poco menos de calor, dicen, y quería decirte que no te preocupes, que mañana bajan las temperaturas un montón y que pasado el fin de semana puede que hasta llueva. Así que yo estaré jodida, pero tú estarás contento. Por lo menos. Y yo me alegro, de verdad.

Y ya está. No te molesto más. Cuídate mucho.

sábado, 1 de octubre de 2011

She's lost it

El Control actúa de una manera muy sutil. Si te das cuenta, muchas veces actúas en torno a un control que están ejerciendo sobre tí y no sabías que existía. La persona Controladora va entrando por las rendijas que dejas sin sellar, por los huecos de las ventanas que dejas entreabiertas... cuando llega a un lugar muy peligroso, tu mente, entonces ya le perteneces.

No es Vampirismo emocional. Es Control. Que para mí es un misterio, por eso hoy, trato de entenderlo. Veamos:
El Control está íntimamente relacionado con el Poder.
Apoderarse de personas es algo tan importante o más que apoderarse de cosas, porque las personas te asegurarán la compañia cuando venga la vejez y la muerte...

O a lo mejor no es por eso (como decía el del chiste). Pero no importa, que no sepa por qué existe no significa que no sepa reconocerlo.

Los Controladores existen. Esto es un hecho. Lo sé porque he conocido muchos. Y también existen las personas susceptibles de ser controladas. No sé por qué, pero hay un perfil de personas a las que la gente quiere acaparar, los controladores buscan a estas personas como auténticos depredadores. Las víctimas son requeridas en todo momento y lugar, porque sin ellas el evento en cuestión es imprescindible. Lo sé, porque a mí me pasa eso mucho.

Así que, digamos, que tienes a una persona controladora en tu vida, ¿no? y, un día, estás fuera del control de esa persona. Ese día, como le sucede a todo el mundo, estás en otro sitio, con otra gente ajena a ella, un sitio que ella no conoce, con gente que ella no conoce.

Antes de salir, le mandas un mensaje, aunque ya lo sepa, diciendo que ese día no os podéis ver, que haga sus planes. Normalmente esa persona te hará ver tarde o temprano que sin tí, ese día se va a la mierda, que sus planes sin tí pasaban por el aburrimiento, la desidia o peor aún, el desastre. Que para eso mejor ni salir.

Sales, con cargo de conciencia, a lo mejor ni te arreglas demasiado, ni te lavas el pelo, total, voy a estar un par de horas.

La gente Nueva habla, de lo que quiera que sea que os une, el trabajo, la Universidad, el curso de las tardes...
Tú callas, piensas en qué momento podrás decir "me voy". Sacas el móvil, lo pones encima de la mesa, lo miras todo el rato, esperas que no llame, que no escriba, pero si no lo hace lo haces tú.
"Todo bien. Estaré un par de horitas"

Puede que te controle tu pareja. O puede ser tu Madre (son expertísimas en esto) tu Padre, o un amigo o amiga.

No culpo a nadie. La Culpa de nuevo. La Culpa no es de nadie o la Culpa es de todos. Me da igual.

Puedes escapar de una persona controladora, que te ha controlado muuucho tiempo. y entonces sucede que después de muchos años la vida te sorprende paseando por las calles, y descubriendo que ya no buscas puertas escondidas, atajos, o caminos más largos, callejones sin salida, puntos de inflexión, finales.

Pero ¿qué tal si descubre sque tenías muchos más controladores acechando? y ¿qué tal si no puedes escapar de según quién?

Hay gente que simplemente disfruta de tu compañía y te aprecia. De esa hay mucha, y es agradable que te quieran aunque a veces te llamen mucho y estén quedando cada semana y reclamándote cada dos por tres. Les dices que no puedes y ellos te contestan que a la próxima será. Todo normal.

Pero hay gente a la que eso no le vale y tú lo sabes. Hay personas a las que quieres, pero que si desapareces más de un día o dos ya te están haciendo chantaje "ya es hora, ¿no?" o calla, pero sabes que están perdiendo la paciencia. Entonces les llamas y vas, obligada, a la mitad de las cosas que te proponen. Si vas a todo, pronto descubrirás que tienes todos los días de la semana ocupados con planes con esa persona.

Sólo hay una manera de escapar de esa gente. Y es escapar en tu mente. Has de comprender qué puede pasar si esa persona se enfada porque no puedas dedcarle todo el tiempo que requiere. Así que empiezas a hacer tu vida sin dar demasiadas explicaciones. Y lo peor que puede pasar es que deje de estar en tu vida.

¿Cómo de dramático es ésto?

Llega una edad en la que a lo mejor esto no es tan dramático. Sobre todo si empiezas a tener otras prioridades.

Curiosamente, cuando tienes claro que en la ecuación incluyes conscientemente la posible pérdida se produce un efecto Doble o Nada. Como estás dispuesta a perderlo todo, obtienes el doble de lo que tenías, y entonces la persona Controladora se vuelve comprensiva (por la cuenta que le trae, a ella no le interesa hacer esa apuesta), y de repente todo son facilidades, y recuperas tu espacio. Y lo que te gustaba de esa persona vuelve a ser lo importante, y disfrutas con esa compañía.

Con Cuidado. Poco a poco el agua puede volver a filtrase por donde pueda...

domingo, 17 de julio de 2011

Puede

Puede
que todo tenga sentido
que fuera necesario
el beso y el mordisco
el auge y la caída
la dicha y la tristeza
y la duda triste y derrotada
que a veces te posee inesperada.

Puede
que no exista el Azar
Dios Todopoderoso
que a alguien le interese
que sean así las cosas.

Puede
que sean necesarias
(por tanto, merecidas)
las tardes que nos quedan
de nostalgias pasadas y desesperaciones.

Y también
la alegria entregada a sí misma,
el momento de no poder creer, qué suerte tuve,
celebrémoslo, alcemos copas, lloremos de alegría
(para variar)
disfrutemos de verdad ese momento,
henchidas de felicidad y gozo,
sin saber que no fue suerte...

Que fue en ese momento,
y no en otro,
Con-sentido.

viernes, 1 de julio de 2011

La veleta

rondan mi calle, rondan mi calle
rondan mi calle, un alto y un pequeño rondan mi calle


El año en el que tú aprobaste el examen de oposición, y yo suspendí, no sé tú, pero yo hacía cuatro años que había vuelto de Inglaterra, había tenido que volver a vivir a casa de mis padres, y llevaba todo ese tiempo buscando una felicidad que nunca llegaba. Los plazos que yo misma me había propuesto acortar se alargaban como en una pesadilla en la que tienes mucha prisa pero siempre hay algo que te impide salir de casa.
Aquel año, después de suspender, mi cuerpo me regaló la enfermedad más incómoda y larga que he tenido hasta la fecha.

el alto se parece al sol que sale
el mas pequeño se parece a la luna
el mas pequeño se parece a la luna del mes de enero


El año en el que tú aprobaste el examen de oposición, y yo saqué la mejor nota que he tenido hasta la fecha, por un maldito golpe de suerte, las cosas empezaban a cambiar. Yo había tenido los años más extraños de mi vida. El trabajo que a mis controladores les encantaba me había estrangulado hasta que conseguí salir por un agujero que encontré en la red. Volví a caer en una empresa privada en la que lo importante era el dinero, y no la enseñanza, pero al menos enseñaba. Y, aunque todo lo hice lo mejor que pude, casi me despiden (por dinero). Y, aunque todo en el trabajo eran risas y aciertos, la sombra de aquel año no dejará de perseguirme como el gran año de la sombra de la Duda, de la mujer de mentira, de las figuras de plástico, en el escenario de la Tragicomedia, el año en el que pasaban cosas en el mundo real, y yo vivía 23 horas al día en un mundo de Mentira. Y mi enfermedad noche sí, noche no, no me dejaba un minuto de respiro.

por lo mudable, si yo soy la veleta, por lo mudable,
si yo soy la veleta, tu eres el aire


El año en el que VOSOTRAS sacasteis plaza, y yo NO, se supone que había hecho las cosas bien. Me volví buena. Estudié de verdad. Me preparé muy bien las cosas. Me felicitaron en el tribunal después de acabar la parte oral. Buena nota, sí, pero no suficiente. Notable, sí, pero no sobresaliente. En mi vida, había conseguido llegar a creer que las cosas podían seguir así. Que las aguas calmas se quedarían así para siempre.

Seguía enferma, sin embargo. Perdí la esperanza y me conformé con que aquello fuera sólo una "condición" crónica. Con mantenerla a raya, y pasar lo mejor posible los ataques, me bastaba.

Que la veleta, si el aire no la mueve, se queda quieta...


El año en el que tú, hija de puta, aprobaste MI oposición, a la que tú, hija de puta, te presentabas por primera vez, y yo, por cuarta, había tenido el año más triste de mi vida. Los contrastes se sucedían en una montaña rusa de pena, culpa, excitación y dudas. Destrocé un corazón a pedazos, y el mío de paso, y hubiera pagado gustosa un precio doble de mi lado, porque del otro las cosas no hubieran dolido tanto.
Comenzaba otro proyecto, uno nuevo, en el que, de repente, ya no era una niña. En ese proyecto nuevo, a mis controladores se lo dejé claro: Se acabó. Esa audiencia la presidía una YO que era la Presidenta del Control. Era una niña pequeña, que empezó a llorar y a patalear desesperada, y hasta me asustó cuando se tiró al suelo y empezó a darse cabezazos. Pero no les quedó otra que entenderlo. Resulta que ahora soy una adulta. Si os gusta bien, si no, a joderse. No os creáis que de repente me apetece ir por la vida haciéndome responsable absoluta de todas las cosas que me pasen, no es fácil coger las riendas de tu vida sabiendo que ahora eres tú la que provoca los accidentes, a mí tampoco me gusta pensar en este mundo cruel lleno de monstruos por el que ahora tengo que caminar, espada en mano, pero es que si me tengo que quedar un minuto más en esta cueva, literalmente me voy a asfixiar.

Sorprendentemente, me empecé a encontrar mejor, aunque la situación de mis nervios y el "estrés" eran las condiciones peores, en teoría, para una recuperación. Poco a poco, fui teniendo menos accesos... No lo sabía aún, pero a lo largo del año siguiente encontraría remedio y solución a mi problema. Me curé.

Ese año, tu año, hija de puta, tampoco fue mi año. Aprobé, como siempre, no saqué plaza, como siempre, y ya empezaba a cansarme de ese puto círculo vicioso. De no tener vida, aunque fuera una vida de mentira, de que me pareciera que, por mucho que la gente se ponía súper pesada con que yo sí que podía, que ese era,ya por fin, mi año, que había trabajado mucho, que sí, que sí, que lo iba a conseguir... que nunca lo consiguiera. Y además que cada año me cambiaban las reglas del juego... y que nunca esas reglas me beneficiaban a mí y sí a otros... como a tí, maldita, que no te conozco de nada, y no sé qué mierda de año tuviste ni me interesa, pero lo que está claro, es que tú sí eres una de esas privilegiadas, cuyo esfuerzo se ve recompensado. Tú sí que fuiste sobresaliente, porque a tí el mismo tribunal te puso esa notaza, y a mí me recompensó con mi nota bien tirando a notable, pero nunca sobresaliente. Es decir, correcta, por encima de la media, sí, un poco mejor que lo mediocre, ok, pero nunca suficiente.

Lo que nos hace diferentes es que tú no te pudiste callar, y me lo soltaste en cuanto me viste. Qué poco tacto, tía. No sé. A lo mejor es que yo, al ser adulta, ya sé como funcionan estas cosas, Y tú, que aunque es evidente que me superas en edad por tu cara y las canas que te has teñido (te queda fatal por cierto), a lo mejor te quedaste en la cueva. A lo mejor sigues siendo una niña. Es lo cómodo en esta sociedad que nos infantiliza a todos y en especial a la mujer, si no tienes un corazón inquieto y canalla que no te deja tranquila cuando el viento sopla de según qué lado. No sé, a lo mejor es que te caí fatal con mi súperconocimiento de todo el proceso y mis consejos, que vosotras me pedíais por cierto, sobre cómo hacer ésto y lo otro. No sé. Pero tacto, tuviste cero, tía. Y yo, que a elegante no me gana nadie, cuando quiero, claro, te pedí disculpas porque en ese momento estaba ocupada con otra cosa, y amablemente me fui.

En este examen de pacotilla en el que te encontré, sé que no me juego nada, y que no pasa nada si apruebo o suspendo, y que lo que a tí te pase no me afecta o no me debería afectar. Es una suerte que yo ya sea una adulta, porque la niñata que yo era seguramente desearía que, por una vez, fuera yo la que aprobara y las súper estudiosas y sobresalientes como tú, suspendierais.


pintor de loza, mi amante es cartujano
pintor de loza, me pinta palanganas color de rosa

asi lo quiero, que pinte palanganas
y asi lo quiero, que pinte palanganas color de cielo


http://www.youtube.com/watch?v=CxTtSydx8xQ

viernes, 17 de junio de 2011

Todo lo demás

Estaba verdaderamente decidida a contar, así, como yo cuento las cosas, cómo se me ha ido bifurcando el camino.
Haruki Murakami, en su libro "de qué hablo cuando hablo de correr" (obra absolutamente recomendable, especialmente para los corredores, aunque sea ocasionales como yo) dice que escribir es también un poco como el ejercicio físico:
"Raymond Chandler, - cuenta Murakami- excelente autor de novelas de intriga, decía (...): "Aunque no tenga nada que escribir, siempre me siento unas cuantas horas al día ante mi mesa, a solas, para concentrarme", y yo comprendo muy bien por qué lo hacía: de ese modo, Chandler fortalecía, con todo su empeño y en silencio, su entusiasmo y el tono muscular necesarios para poder ser novelista profesional. Ese tipo de entrenamiento diario le era imprescindible"

Yo era blogger profesional. Durante unas cuantas horas al día, me sentaba al ordenador, leía a todos mis contactos bloggeros, les comentaba, y después, inspirada, escribía largas diatribas bastante crípticas sobre mi vida y mis anhelos.
Era capaz de escribir muchísimo, y, cuando no lo hacía, estaba todo el rato analizando la realidad a través de mis ojos de blogger. Pensaba en frases ingeniosas, en cosas que poner aquí, que levantaran comentarios y comprensión. Me sentía mejor después. Se convirtió en una más de mis adicciones ocultas aquellos años.

En aquellos días ese acto era uno de los pocos que me permitía sin sentir un control de otras personas sobre mi vida. Todo lo demás estaba controlado por alguien. Esas personas jugaban con mi culpa como yo jugaba con la suya, y todo era un juego de la Oca siniestro en el que no tenía mucha libertad de movimientos. Había muchísimas cosas que no podía hacer, entre las que estaban las siguientes, por sorprendente que pueda parecer:
- No podía salir una noche con mis amigas
- No podía coger el coche (tenía el carnet desde hacía años, pero no era capaz de conducir. Cuando lo hacía, siempre, siempre, invariablemente me daba un golpe con alguien o algo). Hasta casi el final, y a pesar de que mi trabajo me obligaba a moverme por todo Madrid, no podía ir a trabajar en coche.
- No podía irme de vacaciones sola.
- No podía ir a un congreso de Doctorandos sola...

...Así que la frustración se reflejaba en las líneas que escribía con más o menos delirio. Es difícil hablar sin recurrir a la culpa. La culpa, sentimiento primo del miedo al que hace tiempo que vencí, sigue persiguiéndome por casi todo lo que pasó aquellos años, y lo que pasó después. Pero creo que me desengancharé de ella como lo he conseguido de otras cosas. Así que, sin apelar a la culpa, diré que el control que se ejercía sobre mí era en gran parte, tal vez en todo, responsabilidad mía, aunque tampoco me había enseñado nadie a hacer las cosas de otra manera, al revés, se me educó en vivir bajo control y en esa jerarquía yo era la última en una pirámide jerárquica de cuatro (por ser la hermanA pequeña, no tengo que explicar más). Tal vez precisamente por eso las cosas eran así. Podría seguir buscando el origen de aquel estallido de dolor hasta generaciones atrás en mi familia (y os aseguro que lo he hecho, y lo he encontrado).

Básicamente, lo que quiero decir es que ahora no tengo demasiado tiempo en sentarme a escribir fortuitamente y de manera críptica sobre una realidad en la que otros invariablemente tratan de controlar. Ni tengo el entrenamiento necesario. He perdido el tono.

Pero eso sí, ahora puedo hacer todo lo demás.

lunes, 9 de mayo de 2011

Yellow bricks

He descubierto que el camino puedes si quieres marcarlo tú misma, con las bifurcaciones, espirales, giros y cambios de sentido que te de la gana.

Que eso no impedirá que el camino se rebele y te muestre una pared alta e infranqueable, o un giro siniestro, o un mal golpe contra un adoquín levantado.

Hoy es un día triste, uno de esos días melancólicos en los que descubres -aunque en realidad ya lo sabías, pero una noticia fatal te lo recuerda- que el camino a veces termina de forma cruel para alguien que no se lo merecía...

Y es un día alegre, porque puedo contarlo sin miedo a quien lo lea.


(del camino auto-trazado, sus bifurcaciones y giros, la irresistible necesidad de seguir caminando que me sube por la piel y me baja hasta los pies, de eso es de lo que hablaré por aquí...)