Cuando era pequeña dormía con un peluche, gritaba mucho y muy alto, soñaba que volaba, soñaba (y son los sueños más hermosos que recuerdo) que tenía una librería gigante llena de libros chulísimos (y nuevos) para mí sola (un verso de Borges que decía algo así cobró sentido muchos años después), me gustaba correr levantando la falda, me gustaba ser una niña, me gustaba comer una papilla de galletas con leche, no me gustaba comer nada más, enseguida me gastaba el dinero que me daban en chuches, juguetitos y tebeos, me daba miedo el practicante, el primer día de cole, los matones de la escuela, las clases de gimnasia, me gustaba un chico muy guapo que se llamaba Israel, Usaba gafas y me daba verguenza llevarlas...
Era un ser hermoso y lleno de vida en estado puro.
Absolutamente todos los comentarios, esfuerzos y actuaciones que se dirigían a mí en mi familia estaban destinados a sujetar ese impulso vital.
No les culpo. El miedo, la culpa, la necesidad de volcar lo que no salió bien en mí, y por encima de todo, el amor, les movió.
Yo recogí su herencia. Yo busqué a gente que se encargó de seguir cumpliendo ese rol. A esa gente prácticamente le supliqué que siguiera ayudándome a sujetarme. Yo soy la responsable de absolutamente todo,
Y ahora, soy la que decide que quiero ser yo.
Y ahora, que quiero ser Yo, por encima de todo...
Resulta que es esencial que descubra quién soy.
sábado, 17 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Goodbye Blue Mondays
Te regalé
una ciudad
con calles empedradas de futuro
monedas heptagonales
con las que te llamaba...
contaba contigo
para construirla
y tú contabas conmigo
para bombardearla
(otra vez).
No te culpo
te enseñaron a bombardear ciudades
bombardeabas ciudades con tu amor
o lo que entendías que era eso.
Yo construía,
hasta que dejé de construir cuando ese oficio se convirtió en crimen,
y entonces sólo me senté a esperar.
Pobre niña tonta
los que no saben construir nunca lo aprenden
si no quieren.
Pobre tonta
los que sólo bombardean sólo entienden
tus razones cuando bombardeas tú.
La bomba era azul y gigante
y estaba llena de agua salada.
No fui yo.
Fue un escritor americano
con nombre alemán
el que escribió esa frase sobre ella.
Y la solté.
Y todo se llenó de lágrimas.
una ciudad
con calles empedradas de futuro
monedas heptagonales
con las que te llamaba...
contaba contigo
para construirla
y tú contabas conmigo
para bombardearla
(otra vez).
No te culpo
te enseñaron a bombardear ciudades
bombardeabas ciudades con tu amor
o lo que entendías que era eso.
Yo construía,
hasta que dejé de construir cuando ese oficio se convirtió en crimen,
y entonces sólo me senté a esperar.
Pobre niña tonta
los que no saben construir nunca lo aprenden
si no quieren.
Pobre tonta
los que sólo bombardean sólo entienden
tus razones cuando bombardeas tú.
La bomba era azul y gigante
y estaba llena de agua salada.
No fui yo.
Fue un escritor americano
con nombre alemán
el que escribió esa frase sobre ella.
Y la solté.
Y todo se llenó de lágrimas.
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