Te regalé
una ciudad
con calles empedradas de futuro
monedas heptagonales
con las que te llamaba...
contaba contigo
para construirla
y tú contabas conmigo
para bombardearla
(otra vez).
No te culpo
te enseñaron a bombardear ciudades
bombardeabas ciudades con tu amor
o lo que entendías que era eso.
Yo construía,
hasta que dejé de construir cuando ese oficio se convirtió en crimen,
y entonces sólo me senté a esperar.
Pobre niña tonta
los que no saben construir nunca lo aprenden
si no quieren.
Pobre tonta
los que sólo bombardean sólo entienden
tus razones cuando bombardeas tú.
La bomba era azul y gigante
y estaba llena de agua salada.
No fui yo.
Fue un escritor americano
con nombre alemán
el que escribió esa frase sobre ella.
Y la solté.
Y todo se llenó de lágrimas.
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1 comentario:
es lo que tiene regalar, dar sin pedir a cambio...que no haya pues eso, el cambio. que te digan que diste el precio justo y no hay vuelta.
pero estoy con usted. A la postre, con quien se acuesta cada noche y pasa revista del día es con uno mismo.
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