rondan mi calle, rondan mi calle
rondan mi calle, un alto y un pequeño rondan mi calle
El año en el que tú aprobaste el examen de oposición, y yo suspendí, no sé tú, pero yo hacía cuatro años que había vuelto de Inglaterra, había tenido que volver a vivir a casa de mis padres, y llevaba todo ese tiempo buscando una felicidad que nunca llegaba. Los plazos que yo misma me había propuesto acortar se alargaban como en una pesadilla en la que tienes mucha prisa pero siempre hay algo que te impide salir de casa.
Aquel año, después de suspender, mi cuerpo me regaló la enfermedad más incómoda y larga que he tenido hasta la fecha.
el alto se parece al sol que sale
el mas pequeño se parece a la luna
el mas pequeño se parece a la luna del mes de enero
El año en el que tú aprobaste el examen de oposición, y yo saqué la mejor nota que he tenido hasta la fecha, por un maldito golpe de suerte, las cosas empezaban a cambiar. Yo había tenido los años más extraños de mi vida. El trabajo que a mis controladores les encantaba me había estrangulado hasta que conseguí salir por un agujero que encontré en la red. Volví a caer en una empresa privada en la que lo importante era el dinero, y no la enseñanza, pero al menos enseñaba. Y, aunque todo lo hice lo mejor que pude, casi me despiden (por dinero). Y, aunque todo en el trabajo eran risas y aciertos, la sombra de aquel año no dejará de perseguirme como el gran año de la sombra de la Duda, de la mujer de mentira, de las figuras de plástico, en el escenario de la Tragicomedia, el año en el que pasaban cosas en el mundo real, y yo vivía 23 horas al día en un mundo de Mentira. Y mi enfermedad noche sí, noche no, no me dejaba un minuto de respiro.
por lo mudable, si yo soy la veleta, por lo mudable,
si yo soy la veleta, tu eres el aire
El año en el que VOSOTRAS sacasteis plaza, y yo NO, se supone que había hecho las cosas bien. Me volví buena. Estudié de verdad. Me preparé muy bien las cosas. Me felicitaron en el tribunal después de acabar la parte oral. Buena nota, sí, pero no suficiente. Notable, sí, pero no sobresaliente. En mi vida, había conseguido llegar a creer que las cosas podían seguir así. Que las aguas calmas se quedarían así para siempre.
Seguía enferma, sin embargo. Perdí la esperanza y me conformé con que aquello fuera sólo una "condición" crónica. Con mantenerla a raya, y pasar lo mejor posible los ataques, me bastaba.
Que la veleta, si el aire no la mueve, se queda quieta...
El año en el que tú, hija de puta, aprobaste MI oposición, a la que tú, hija de puta, te presentabas por primera vez, y yo, por cuarta, había tenido el año más triste de mi vida. Los contrastes se sucedían en una montaña rusa de pena, culpa, excitación y dudas. Destrocé un corazón a pedazos, y el mío de paso, y hubiera pagado gustosa un precio doble de mi lado, porque del otro las cosas no hubieran dolido tanto.
Comenzaba otro proyecto, uno nuevo, en el que, de repente, ya no era una niña. En ese proyecto nuevo, a mis controladores se lo dejé claro: Se acabó. Esa audiencia la presidía una YO que era la Presidenta del Control. Era una niña pequeña, que empezó a llorar y a patalear desesperada, y hasta me asustó cuando se tiró al suelo y empezó a darse cabezazos. Pero no les quedó otra que entenderlo. Resulta que ahora soy una adulta. Si os gusta bien, si no, a joderse. No os creáis que de repente me apetece ir por la vida haciéndome responsable absoluta de todas las cosas que me pasen, no es fácil coger las riendas de tu vida sabiendo que ahora eres tú la que provoca los accidentes, a mí tampoco me gusta pensar en este mundo cruel lleno de monstruos por el que ahora tengo que caminar, espada en mano, pero es que si me tengo que quedar un minuto más en esta cueva, literalmente me voy a asfixiar.
Sorprendentemente, me empecé a encontrar mejor, aunque la situación de mis nervios y el "estrés" eran las condiciones peores, en teoría, para una recuperación. Poco a poco, fui teniendo menos accesos... No lo sabía aún, pero a lo largo del año siguiente encontraría remedio y solución a mi problema. Me curé.
Ese año, tu año, hija de puta, tampoco fue mi año. Aprobé, como siempre, no saqué plaza, como siempre, y ya empezaba a cansarme de ese puto círculo vicioso. De no tener vida, aunque fuera una vida de mentira, de que me pareciera que, por mucho que la gente se ponía súper pesada con que yo sí que podía, que ese era,ya por fin, mi año, que había trabajado mucho, que sí, que sí, que lo iba a conseguir... que nunca lo consiguiera. Y además que cada año me cambiaban las reglas del juego... y que nunca esas reglas me beneficiaban a mí y sí a otros... como a tí, maldita, que no te conozco de nada, y no sé qué mierda de año tuviste ni me interesa, pero lo que está claro, es que tú sí eres una de esas privilegiadas, cuyo esfuerzo se ve recompensado. Tú sí que fuiste sobresaliente, porque a tí el mismo tribunal te puso esa notaza, y a mí me recompensó con mi nota bien tirando a notable, pero nunca sobresaliente. Es decir, correcta, por encima de la media, sí, un poco mejor que lo mediocre, ok, pero nunca suficiente.
Lo que nos hace diferentes es que tú no te pudiste callar, y me lo soltaste en cuanto me viste. Qué poco tacto, tía. No sé. A lo mejor es que yo, al ser adulta, ya sé como funcionan estas cosas, Y tú, que aunque es evidente que me superas en edad por tu cara y las canas que te has teñido (te queda fatal por cierto), a lo mejor te quedaste en la cueva. A lo mejor sigues siendo una niña. Es lo cómodo en esta sociedad que nos infantiliza a todos y en especial a la mujer, si no tienes un corazón inquieto y canalla que no te deja tranquila cuando el viento sopla de según qué lado. No sé, a lo mejor es que te caí fatal con mi súperconocimiento de todo el proceso y mis consejos, que vosotras me pedíais por cierto, sobre cómo hacer ésto y lo otro. No sé. Pero tacto, tuviste cero, tía. Y yo, que a elegante no me gana nadie, cuando quiero, claro, te pedí disculpas porque en ese momento estaba ocupada con otra cosa, y amablemente me fui.
En este examen de pacotilla en el que te encontré, sé que no me juego nada, y que no pasa nada si apruebo o suspendo, y que lo que a tí te pase no me afecta o no me debería afectar. Es una suerte que yo ya sea una adulta, porque la niñata que yo era seguramente desearía que, por una vez, fuera yo la que aprobara y las súper estudiosas y sobresalientes como tú, suspendierais.
pintor de loza, mi amante es cartujano
pintor de loza, me pinta palanganas color de rosa
asi lo quiero, que pinte palanganas
y asi lo quiero, que pinte palanganas color de cielo
http://www.youtube.com/watch?v=CxTtSydx8xQ
viernes, 1 de julio de 2011
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1 comentario:
Bueno, guapa, a palabras necias... esa chica como t bien has dicho, era una niñata y con muy pòca clase.
Cuidate. Ya sabes dónde estoy.
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