miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nocivo

Eres muy nocivo para mí.
Antes, cuando era más fácil evitarte, lo hacía. Ahora, es casi imposible.

Todo tu afán es molestarme, fastidiarme, ponerme de mal humor, herirme. Incluso cuando te propones no hacerlo, cuando otros te piden que no lo hagas, y tú les dices que vale, que esta vez me vas a dejar tranquila, incoscientemente, lo haces.
No sé qué me sienta peor, si cuando lo haces adrede, yendo al punto que sabes que más me molesta, o cuando lo haces sin querer, yendo a un punto que me molesta, pero de buen rollo... hasta que me harto.

El punto más molesto lo explotas durante un tiempo que puede resultar increíble, porque puede durar años, el presente te está durando unos seis años. Lo explotas hasta que lo agotas, porque solo me queda una salida, hacerme inmune, y entonces buscas otro punto que explotar. Cuando lo encuentras, no hay manera de pararte, ves que me pone enferma, lo disfrutas, y lo agotas de nuevo hasta la saciedad.

Durante años.

Cuando lo haces incoscientemente siempre utilizas el mismo argumento, vas a lo básico, a traumas de la infancia, a momentos en los que me encuentro indefensa, porque pertenecen al pasado y no los puedo controlar, y porque en aquel entonces yo era una niña, sin un pensamiento lógico ni casi moral al que pudiera acogerme.

La mala hostia que calzas en el primer caso la disimulas cuando exploto reafirmándote en tus argumentos. Me haces dudar de que realmente crees en lo que estás diciendo... aunque ahora que lo escribo creo que tu egoísmo te coloca por encima de cualquier otro pensamiento...

En el segundo caso de repente te sientes herido, aseguras que no era tu intención molestar, te marchas dadno un portazo, me haces dudar, también...

En los dos casos, la mayoría de las veces te vas, ¡ofendido!

No puedo comprenderte. Somos de dos mundos distintos. En el tuyo, las cosas son como tú dices, la moral está de tu lado y te acoges a criterios que asumes como universales. Sin embargo, actúas con la misma actitud egoísta de la que acusas a los demás.

En mi mundo, todos somos humanos. Reímos, comemos, salimos, follamos, lloramos. Erramos. Erramos mucho. Erramos todo el rato. Es más fácil errar en este mundo que acertar.

Yo sé lo que es amar. Y desamar. Yo sé lo que es equivocarse. Me siento orgullosa de haberlo comprendido. Yo sé lo que es equivocarse.

Y tú. Pero la diferencia entre nosotros es que tú no quieres saberlo.

Desisto. Se acabó. No voy a buscar más en ese hilo de cordura que creo que te queda. No puedo más. No quiero.

A lo mejor me estoy equivocando.

Well, hell, shoot me, uh?

No hay comentarios: