En "la mujer comestible" Margaret Atwood hace un retrato fiel y bello de una mujer independiente y trabajadora, inteligente y parece ser que también guapa, que entra en pánico cuando se ve abocada y absorbida por el mundo real, que intenta convertirla cuanto antes en respetable esposa, y que deje de vivir esa vida que a todo el mundo le parece "temporal".
Poco a poco, Mariam empieza a empatizar con los diferentes tipos de comida, identificándose con ella, ya que ella misma se siente "devorada" por su futuro esposo, y deja de comer primero carne, luego huevos... hasta que al final su cuerpo no admite ningún tipo de comida. Comienza una relación alternativa con un vampiro emocional a quien ella también utiliza para evadirse, pero es una relación claramente pasajera y tan destructiva como lo es no comer.
Cuenta una estudiosa de su prosa que para narrar la relación entre Mariam y su prometido, Atwood se inspiró en su propio prometido un año antes, con el que finalmente rompió. Si Mariam es el alter ego de Atwood, no me extraña nada que rompiera, y no es porque el prometido en cuestión, Peter, en la ficción, fuera especialmente cabrón ni nada de eso, pero por lo que sea, y esa es una parte del libro que queda dentro de lo no contado, Mariam/Atwood se siente devorada, anulada, por él.
Bien, hasta aquí todo normal.
Hasta que Atwood coge y se casa con otro tipo un año después, y tiene un matrimonio decente durante cinco años. Luego pasan otras cosas, pero me quiero detener en este punto y pensar en la Atwood de entonces y mirarla desde el punto de vista desde el que la tuvieron que mirar sus familiares y amigos y sobre todo, aquel malogrado "Peter" al que abandonó.
¿Por qué las mujeres muchas veces renegamos de lo convencional que supone una boda, un marido, hijos, para caer en ese juego tan sólo un año o un par de años después? Y ahí sí, ahí se compra el pack completo, marido, hijos, una casa, un perro...
Yo sé por qué. Lo sé. Pero hay mucha gente que no ve la diferencia entre "Peter" y "John" y tal vez tampoco haya mucha en realidad. Todo tiene que ver con a qué estás dispuesta tú a renunciar y a qué no, y si crees que la otra persona se alejará o no de tí si no le parece bien el trato, y si esto es algo esencial para tí o sólo importante, pero ante una eventual ruptura, superable.
Hoy os quería contar otras cosas, de verdad, pero es que siempre le estoy dando vueltas a los mismos temas. Y ya canso.
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2 comentarios:
Qué vas a cansar
Nunca cansas :)
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