La mente es un mono inquieto que siempre encuentra platillos que tocar. El Silencio se convierte en una piscina honda y maravillosa en la que una puede sumergirse una vez encuentra el modo. Adormecer las voces es fácil si sabes cómo, el pensamiento es adictivo.
Todo lo verdaderamente importante está dentro. Si dejas que todo lo malo de fuera te invada, enfermas. Si asumes las cosas buenas pero rechazas las malas, puedes seguir adelante. Si puedes seguir caminando, no importa cuántos círculos recorras, en el fondo a veces es reconfortante saber que hay cosas que si no se cierran acaban volviendo. Pero, eso sí, una vez un capítulo se acaba, empieza otro, y solamente hay una cosa segura en este mundo, el cambio.
Buscamos el amor y a éste le ponemos etiquetas que ni nosotros mismos entendemos, lo confundimos con muchas cosas, con sexo, con compañía, con belleza y , como decía Eva Hache, a veces hasta con hambre. Y es que igual el amor es todo eso, o todo eso son manifestaciones de amor. Lo que tengo claro es que lo que no hemos aprendido demasiado es a amarnos a nosotros mismos. En Occidente existe una apabullante falta de educación en ese sentido, tan apabullante que es casi seguro que se trata de algo premeditado.
"Amarás al prójimo como a tí mismo". Siempre me ha alucinado este mandamiento, porque, si no nos amamos a nosotros mismos, ¿cómo demonios se supone que vamos a amar a los demás? Si a mí ya me cuesta no partirme a mí misma la cara algunas mañanas al mirarme al espejo (o al probarme un bikini), ¿cómo soportar a ese enjambre de plastas que interfieren en tu vida dándote la turra y empeñándose en quedar para ir juntos a trabajar o a tomar una caña?
Esta vena asocial me perturba, porque luego soy capaz de darlo todo y arriesgar muchas cosas a cambio de hacer un favor a alguien desconocido, lo que siempre me trae bastante satisfacción... ¿por qué? ¿será que puedo hacer pequeños actos de amor a gente que sé que no me va a aportar nada más? y luego no soporto ir a ver a mi familia porque sé que van a empezar con la retahíla de "no hagas esto y no hagas lo otro". Como decía Anna Frank, sacan lo malo de mí hacia afuera y dejan lo bueno dentro.
Sólo hay una manera de amar, amarse, entenderse, aceptarse, ser humano, entender que nada humano puede serte ajeno, acallar lo externo, dejar que los círculos se vayan cerrando, atontar al pensamiento.
Sumergirte en la piscina honda y maravillosa del silencio.
Pintura de José Manuel Broto
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Y por qué habría que amarse a una misma para amar a otras personas? Eso lo defiende una panda de egoistas que se justifica asegurando que hasta para ser buena gente y ocuparse de otras lo primerisimo en tu vida tienes que ser tú. Qué tonteria. Por qué tanta gente que no es así la repetirá?
Hay fuera hay muchos ejemplos de personas que se quieren poco a sí mismas pero quieren mucho a alguna otra o a algunas otras.
Quién se quiere poco puede ser mucho mejor amiga que una persona que no tiene ojos más que para sí misma.
Lo malo de quererse poco es que una se presta poca atención, se da pocas satisfacciones, pide poco, se critica mucho. Nada de eso tiene que ver con cómo se comporta con otras personas.
No hace falta que creas que lo que tú dices es interesante para que escuches con interes y valores lo que otros te cuentan.
Puedes estar en cama con fiebre y pensar que no estás tan grave como para molestar a nadie, asi que ni comentas que estas enferma, y cuando una amiga esta enferma pensar que le vendria bien que vayas a visitarle.
Puedes ser de los que acostumbran a ir al cine con amigos y estan convencidos de que las ganas que tienen sus amigos de ver X peli son mas intensas que las suyas, asi que siempre ven lo que prefiere algun otro.
Etcetera.
Que chapa te he metido! Jajaja. Es que andaba estos dias dandole vueltas y lo he vomitado aqui..
Ahi fuera era..
Publicar un comentario